“La lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para progresar, nos da el alimento que hace vivir al cerebro”. Emili Teixidor

Está comprobado que las técnicas de lectura rápida contribuyen en gran medida a mejorar nuestro rendimiento académico y, a su vez, otras facetas de nuestra vida cotidiana.

En la actualidad, leer es una necesidad, tanto a nivel intelectual como emocional. En un mundo cada vez más competitivo, que con la llegada de las nuevas tecnologías nos presenta mayores exigencias y se mueve cada vez de manera más vertiginosa, adaptarnos a estos cambios es ineludible.

Debemos hacer lo posible por potenciar nuestras habilidades, llevar al máximo nuestras capacidades cognitivas y optimizar nuestro tiempo, así como  adquirir métodos de estudio que puedan llevarnos a ser capaces de comprender, sintetizar, interpretar y organizar la información. Una de las mejores estrategias para lograrlo es mejorar la velocidad en la lectura.

La meta es: “a mayor velocidad, mayor concentración”. Esto se logra llevando al máximo todas las habilidades y procesos psicológicos que intervienen en la lectura, como la atención, la memoria y la agilidad mental, entre otros.

Además de los beneficios mencionados, la lectura ayuda a mejorar algunos aspectos sociales, como la empatía. Lejos de la imagen solitaria e introvertida con la que se identifica al lector, este desarrolla sus habilidades comunicativas. Al enriquecer el vocabulario y mejorar la sintaxis y la gramática aprendemos a hablar de manera adecuada y concisa.

Hacer un correcto uso del lenguaje está bien valorado socialmente, por ello, quienes nutren su dialéctica mediante el hábito de la lectura son percibidos como individuos con una gran capacidad de liderazgo: son más apreciados profesionalmente. Según un estudio de la Universidad de Oxford, la lectura por placer predice el éxito profesional. Quien fue un ávido lector en su adolescencia tiene más posibilidades de triunfar en su vida adulta. Lo importante es facilitar tiempos y espacios para aprender la disciplina de leer diariamente. La planificación de la lectura es un importante elemento para desarrollar el hábito lector. El mejor truco para incentivar la lectura es expandir la curiosidad, la pasión por descubrir mundos, por conocer personajes, hechos e historias. “Un maestro siempre comenzaba sus clases hablando de dos libros: el primero lo recomendaba y el segundo lo prohibía diciendo que sólo podía leerlo él”, recuerda Teixidor. El libro prohibido era mucho más leído por sus alumnos que el que inicialmente había recomendado”. Hay que potenciar la curiosidad. Leer favorece la concentración, la memoria y la empatía. Alimenta la imaginación, modifica el cerebro de manera positiva, nos hace progresar y nos prepara para el éxito. ¡Larga vida a los libros!